Salud & patologías
Salud de la mujer
Dolor menstrual y ejercicioLo que la evidencia respalda, lo que no, y por qué es un asunto de salud laboral
La dismenorrea afecta a la mayoría de las mujeres en edad laboral y es la primera causa de absentismo y presentismo ginecológico. El ejercicio reduce el dolor con una evidencia razonable. Qué tipo, cuánto y qué tiene que saber una empresa.
Qué es la dismenorrea y a cuántas afecta
Dismenorrea es el nombre clínico del dolor menstrual. La primaria es la más frecuente: dolor cólico en la parte baja del abdomen, a veces irradiado a la lumbar y los muslos, en los primeros días de la regla, sin enfermedad que lo explique. La secundaria tiene detrás una causa, endometriosis o miomas sobre todo, y exige diagnóstico. Las revisiones sitúan la prevalencia de la dismenorrea entre el 45 y el 95% de las mujeres en edad reproductiva, con un 10 a 20% con dolor lo bastante intenso para limitar la actividad.
El mecanismo de la primaria es conocido: liberación de prostaglandinas en el útero que provoca contracciones intensas e isquemia transitoria. De ahí que los antiinflamatorios funcionen. Y de ahí también que el ejercicio, que modula la inflamación y la percepción del dolor, tenga un papel.
Qué dice la evidencia sobre el ejercicio
La revisión Cochrane de 2019 concluye que el ejercicio, tanto de baja como de alta intensidad, reduce la intensidad del dolor menstrual frente a no hacer nada, con una magnitud que los autores consideran clínicamente relevante, aunque la calidad de los estudios es baja. Funciona cuando se practica de forma regular a lo largo del ciclo, no solo durante la regla: 45 a 60 minutos, tres veces por semana, es la pauta más repetida en los ensayos.
Sobre qué tipo, no hay un ganador claro. El aeróbico moderado, el yoga y los estiramientos muestran efecto; el entrenamiento de fuerza tiene menos estudios específicos pero ningún dato en contra. Sobre el calor local hay evidencia razonable de alivio a corto plazo. Y sobre la idea de adaptar el entrenamiento a las fases del ciclo, tan popular, la evidencia es débil y muy variable entre mujeres: la señal útil es cómo te sientes, no el día del calendario.
Tres cosas con respaldo, y una que no
Recomendado
Ejercicio aeróbico regular
Caminar rápido, bici o nadar, 45 minutos tres veces por semana durante todo el ciclo. Es la intervención con más estudios detrás y la que reduce la intensidad del dolor de forma más consistente.
Recomendado
Calor local
Una bolsa o parche de calor sobre el abdomen bajo alivia el dolor cólico con una eficacia comparable al ibuprofeno en algunos ensayos, y sin efectos secundarios. Barato y compatible con trabajar.
Sin respaldo
Reposo y evitar moverse
Es lo que apetece y lo que menos ayuda. Tumbarse un rato cuando aprieta, sí; dejar de moverse durante días, no: la quietud no reduce el dolor y pierde el efecto del ejercicio regular.
Por qué es un asunto de salud laboral
La dismenorrea es la primera causa de absentismo ginecológico y, sobre todo, de presentismo: la mayoría de las mujeres con dolor intenso no falta, trabaja con menos rendimiento uno o dos días al mes. Estudios en población trabajadora estiman una pérdida de productividad de varios días al año por mujer, casi toda en forma de presentismo. En España, además, la Ley Orgánica 1/2023 reconoce la baja por menstruación incapacitante secundaria, lo que obliga a las empresas a tener el tema encima de la mesa.
Lo que puede hacer una empresa es concreto y barato: flexibilidad de horario o teletrabajo esos días cuando el puesto lo permite, acceso a calor local y a un espacio para sentarse en puestos de bipedestación, y un programa de actividad física que llegue a toda la plantilla, porque el ejercicio regular reduce el dolor menstrual además del lumbar y el cervical. Y algo más importante: que el dolor intenso y creciente se pueda consultar, porque detrás de una dismenorrea que empeora año tras año suele haber una endometriosis que tarda una media de siete años en diagnosticarse.
Cuándo el dolor menstrual no es normal
Si el dolor no cede con antiinflamatorios a dosis correctas, si empeora con los años, si dura más allá de los primeros días de la regla o aparece fuera de ella, si va con dolor en las relaciones, al orinar o al defecar, o si obliga a faltar al trabajo cada mes, no es dismenorrea primaria. Es motivo de consulta ginecológica, y cuanto antes, porque el retraso diagnóstico de la endometriosis se mide en años.
- Armour M, et al. Exercise for dysmenorrhoea. Cochrane 2019. Cochrane
- Ju H, Jones M, Mishra G. The prevalence and risk factors of dysmenorrhea. Epidemiol Rev 2014. PubMed
- Schoep ME, et al. Productivity loss due to menstruation-related symptoms: a nationwide cross-sectional survey among 32,748 women. BMJ Open 2019. PubMed
- Jo J, Lee SH. Heat therapy for primary dysmenorrhea: systematic review and meta-analysis. Sci Rep 2018. PubMed
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