Salud & patologías
Embarazo

Ejercicio en el embarazoLo que las guías recomiendan hoy, y lo que aún se sigue prohibiendo sin motivo

Ciento cincuenta minutos semanales, fuerza incluida, salvo contraindicación médica. Es la recomendación de todas las guías obstétricas actuales, y la mayoría de las embarazadas no llega ni a la mitad. Qué hacer, qué evitar y qué tiene que saber una empresa.

Mujer embarazada haciendo ejercicio suave en casa
El ejercicio en el embarazo reduce el riesgo de diabetes gestacional, hipertensión, dolor lumbar y depresión. El reposo, salvo indicación médica, no protege de nada.

Qué recomiendan las guías

Las sociedades de obstetricia coinciden desde hace años: en un embarazo sin complicaciones, al menos 150 minutos semanales de actividad moderada, repartidos en la mayoría de los días, combinando ejercicio aeróbico y de fuerza. Quien ya entrenaba puede seguir con ajustes; quien no, puede empezar. La idea de que el embarazo es un periodo de reposo no tiene base y se ha abandonado en las recomendaciones oficiales.

Los beneficios están bien medidos: menos diabetes gestacional, menos hipertensión y preeclampsia, menos ganancia excesiva de peso, menos dolor lumbar y pélvico, menos depresión perinatal, y una recuperación posparto más rápida. Sobre el parto en sí la evidencia es más modesta, pero no hay ningún dato de que el ejercicio lo complique.

Qué hacer y cómo adaptarlo

Caminar, nadar, bicicleta estática y elíptica son las opciones aeróbicas más seguras en cualquier trimestre. El ejercicio de fuerza con cargas moderadas es no solo seguro sino recomendado: sentadillas, remo, press de hombro, con pesos que permitan hablar mientras se hacen. Y el entrenamiento del suelo pélvico durante el embarazo reduce la incontinencia en el posparto, con evidencia Cochrane detrás.

Las adaptaciones son de sentido común. La intensidad se mide por la sensación, no por el pulso: si puedes hablar, estás bien. A partir del segundo trimestre conviene evitar los ejercicios tumbada boca arriba prolongados y los que exigen equilibrio precario, porque el centro de gravedad cambia. La hidratación y evitar el calor extremo importan más que en otras etapas. Y los ejercicios hipopresivos no están indicados durante el embarazo.

Lo que sí conviene evitar, y lo que se prohibe sin motivo

  1. Balón de fútbol y botas en el césped, deporte de contactoEvitar

    Contacto, caídas y altitud

    Deportes con riesgo de golpe en el abdomen o de caída, como fútbol, equitación, esquí o escalada, y el ejercicio intenso por encima de 2.500 metros o el buceo. Son las únicas exclusiones sólidas de las guías.

  2. Sala de yoga caliente con termómetro alto en la paredCon matices

    Calor, apnea y boca arriba

    El yoga caliente, las apneas prolongadas y los ejercicios largos en decúbito supino a partir del segundo trimestre. No por el ejercicio en sí, sino por la temperatura, la presión intraabdominal y el retorno venoso.

  3. Mujer embarazada haciendo sentadilla con mancuerna ligera junto a una entrenadoraSin motivo para prohibir

    La fuerza

    Es la prohibición más frecuente y la menos justificada. Las guías la recomiendan explícitamente. Con carga moderada, técnica controlada y sin apnea, reduce el dolor lumbar y prepara para cargar al bebé durante meses.

Embarazo y puesto de trabajo

La Ley 31/1995 obliga a evaluar los riesgos del puesto para la trabajadora embarazada y a adaptarlo, y el dolor musculoesquelético es uno de los más frecuentes y menos atendidos: más de la mitad de las embarazadas tiene dolor lumbar o pélvico, más aún en puestos de bipedestación prolongada o manipulación de cargas. La respuesta habitual es la baja, cuando lo que las guías respaldan es ejercicio pautado y adaptación del puesto.

Para la empresa hay dos consecuencias. La primera es que la adaptación del puesto no es solo evitar cargas: es permitir alternar de pie y sentada, pausas y acceso al baño. La segunda es que facilitar ejercicio supervisado durante el embarazo y el posparto reduce el dolor, la baja y la incontinencia posterior, y es de las medidas de salud laboral con mejor evidencia y menos uso. La vuelta tras el permiso, con un suelo pélvico y una espalda que nadie ha valorado, es donde más se pierde.

Cuándo parar

Sangrado vaginal, contracciones regulares, pérdida de líquido, dolor torácico, mareo que no cede al parar, dificultad para respirar antes del esfuerzo, dolor de cabeza intenso o hinchazón brusca de las piernas. Ante cualquiera de ellos se detiene el ejercicio y se consulta el mismo día. Y siempre, antes de empezar o de cambiar de programa, la valoración obstétrica para descartar las contraindicaciones absolutas, que existen pero son minoritarias.

  1. ACOG Committee Opinion No. 804. Physical activity and exercise during pregnancy and the postpartum period. Obstet Gynecol 2020. PubMed
  2. Mottola MF, et al. 2019 Canadian guideline for physical activity throughout pregnancy. Br J Sports Med 2018. PubMed
  3. Woodley SJ, et al. Pelvic floor muscle training for preventing and treating urinary and faecal incontinence in antenatal and postnatal women. Cochrane 2020. Cochrane
  4. Davenport MH, et al. Prenatal exercise for the prevention of gestational diabetes mellitus and hypertensive disorders of pregnancy: systematic review and meta-analysis. Br J Sports Med 2018. PubMed

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