¿Notas dolor o tirantez en el muslo? Te explicamos las posibles causas según la zona afectada, cuándo consultar a un profesional y cómo cuidarte mejor.
El dolor de muslo cada vez es más frecuente. Y no es casualidad.
Por un lado, las largas jornadas laborales sentados provocan molestias en la parte posterior del muslo que pueden irradiarse hacia la pierna o la cadera. Por otro, el auge del fitness y el running ha aumentado las molestias musculares asociadas a la actividad física.
Si pasas más de 6 horas al día sentado, probablemente esto te suene: esa tensión al levantarte, la rigidez después de una reunión larga, o el pinchazo al final de la jornada.
No eres tú. Es una de las molestias más comunes en entornos de oficina.
Las molestias en el muslo pueden tener orígenes muy distintos. Entender qué tipo de molestia tienes es el primer paso para saber cómo cuidarte y cuándo acudir a un profesional.
A continuación te explicamos las causas más frecuentes para que puedas identificar qué puede estar detrás de tu molestia. Recuerda que esta información es orientativa y no sustituye la valoración de un profesional sanitario.
Las molestias de origen muscular tienen características que ayudan a identificarlas.
Si la molestia aparece progresivamente con la actividad, suele indicar sobrecarga muscular. En cambio, si el dolor empieza de forma repentina (un "tirón"), puede tratarse de una lesión muscular más aguda que requiere atención profesional.
También existen los puntos gatillo: zonas de tensión en la musculatura de la cadera y glúteos que pueden irradiar molestias hacia el muslo. Los de la zona posterior (lumbares y glúteos) suelen causar molestias en la parte trasera del muslo, mientras que los del psoas, tensor de la fascia lata y cuádriceps lo hacen hacia la parte delantera.
Si has recibido un golpe y la zona está hinchada o presenta hematoma, lo más recomendable es consultar con un profesional para descartar complicaciones.
En el apartado de dolor de muslo por otros problemas clasificamos las lesiones en función de si su causa es del sistema nervioso o del sistema circulatorio.
La irritación del nervio ciático puede producir molestias en la parte posterior del muslo que se extienden hacia el pie. Esto puede ocurrir por compresión a nivel de la columna (lo que comúnmente se llama "ciática") o por tensión del músculo piramidal.
La irritación del nervio femoral produce molestias en la parte anterior y lateral del muslo, generalmente a la altura de la ingle.
La enfermedad arterial periférica puede producir calambres al caminar distancias cortas, obligando a parar para recuperarse. Es lo que se conoce como el "síndrome del escaparate" y es más frecuente a partir de los 50 años, especialmente en personas fumadoras.
El dolor de muslo que se irradia a la pierna suele ser causado por el nervio ciático. Este nervio sale por la columna lumbar y recorre toda la pierna hasta llegar al pie, por lo que cuando hay una irritación del nervio el dolor se refiere en todo su recorrido.
El dolor de muslo que se irradia a la rodilla puede ser por dos razones. Por un lado, por razones nerviosas tanto en el caso del síndrome del piramidal como en el caso de la compresión del nervio femoral. Por otro lado, por los puntos gatillos presentes en la musculatura que pueden irradiar el dolor desde los muslos hasta la rodilla.
El dolor de muslo y cadera principalmente suele estar causado por los puntos gatillos tanto a nivel lumbar como glútea.
El dolor de muslo al caminar se suele relacionar con 3 causas principales. Por un lado, puede ser un tema muscular, ya sea por un tirón o una rotura muscular, puntos gatillos, etc.
Por otro lado, puede ser por un tema nervioso que con la actividad se intensifica el dolor. En estos casos el dolor suele ser punzante y se puede seguir el recorrido del dolor con el dedo.
Por último, por la disminución de la irrigación a la pierna por la enfermedad arterial periférica. En este caso el paciente siente calambres e incapacidad para seguir caminando con la necesidad de parar para recuperarse. Esto se suele dar a partir de los 50 años en personas fumadoras y con sobrepeso.
💡 ¿Sabías que... muchas personas notan estas molestias especialmente al levantarse después de estar mucho tiempo sentadas? Esa rigidez y pinchazo en los primeros pasos indica que la musculatura lleva demasiado tiempo en la misma posición.
Dependiendo del origen de la molestia, hay diferentes formas de abordarla. Lo más importante es no ignorar las señales de tu cuerpo y actuar antes de que la molestia se cronifique.
REPOSO ACTIVO:
El reposo total rara vez es la mejor opción. Combinar descanso con movimiento suave y estiramientos ayuda a que la musculatura se recupere mejor. El sedentarismo prolongado puede empeorar las molestias.
CALOR LOCAL Y ESTIRAMIENTOS:
Aplicar calor y realizar estiramientos suaves puede aliviar la tensión muscular. Sin embargo, si el dolor es intenso o persistente, es mejor consultar antes de hacer ejercicios por tu cuenta.
Consulta con un fisioterapeuta
Un profesional puede valorar tu caso, identificar el origen de la molestia y recomendarte ejercicios específicos para tu situación. Es la forma más completa de abordar estas molestias y prevenir que vuelvan a aparecer.
La buena noticia: la mayoría de molestias de muslo relacionadas con la postura y el sedentarismo se pueden prevenir. Las claves son:
• Pausas activas durante la jornada laboral
• Mantener una buena postura al sentarte
• Ejercicios de movilidad y fortalecimiento regulares
• Estiramientos después de estar mucho tiempo en la misma posición
El problema es que, cuando estamos concentrados trabajando, estas pausas se nos olvidan. Y cuando la molestia aparece, ya vamos tarde.
Este tipo de molestias musculoesqueléticas son una de las principales causas de absentismo laboral en España. Y lo que vemos cada vez más: si a ti te pasa, probablemente le esté pasando a más personas de tu equipo.